Dientes de león

Mi cuerpo atomizado en el éter. Cientos y cientos de copitos blancos en busca de la luz, que irán a parar irremediablemente bajo sus pies… Él anda por ahí despreocupado, sin saber, sin imaginar que vuelo hecha pedazos -itinerante y sumisa- así como los dientes de león.

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

 

 

 

 

Lugares comunes*

Cuando muera, quiero fundirme en el fuego hasta convertirme en ceniza. Luego, tengo pensado volar. Pido que me concedan la virtud de sobrevolar la bahía. Quiero confundirme con el viento. Yacer sobre las aguas que me adoptaron. Allí,  no en otro sitio, pues desde el faro me encuentro cada vez que me extravío. Mi deseo es ver la ciudad desde arriba mientras me esparzo, para recordar tu primera vez de frente a La Habana, para poder estar en todas partes, cuando tú también decidas morir.

Cuando muera, quiero fundirme en el fuego hasta convertirme en ceniza. Luego, tengo pensado volar. Pido que me concedan la virtud de sobrevolar la bahía. Quiero confundirme con el viento. Yacer sobre las aguas que me adoptaron. Allí, no en otro sitio, pues desde el faro me encuentro cada vez que me extravío.
Mi deseo es ver la ciudad desde arriba mientras me esparzo, para recordar tu primera vez de frente a La Habana, para poder estar en todas partes, cuando tú también decidas morir.
foto: Rosana Berjaga

*Capítulo XXIII de La noche…

Seres alados (+fotos)

Volar. Ese es el verbo más conjugado de mi infancia. Volar sobre un avión, un papalote, una nube, un sueño o -de ser posible- con mis propias alas, pero volar alto, hasta ser solo un puntito indefinido en el azul celeste.

Lo intenté varias veces, con impulso o sin él, terminando en cuatro estruendosas caídas de la azotea. Como las alas no me crecieron jamás, a pesar de que tomé todas las vitaminas que mi mamá me orientó, pues me obsesioné con las mariposas y las libélulas. Hoy, una amiga (que estoy segura se entera ahora de mi amor por estos seres), me dejó en el Twitter estas fotos suyas que ahora comparto.

Gracias, Lady, por la belleza y las ganas de volar.

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Un lado oscuro para mi corazón

Hay una película que me debo. Me la recomiendan todos los que conozco y saben de mi delirio por el cine. La han visto casi todos mis amigos, quienes no terminan de comprender por qué a mí -que me gusta tanto volar- nunca me ha llegado a las manos El lado oscuro del corazón. Sigue leyendo