Venganza

¡Ojalá me llegaran ahora en ráfagas las palabras! Para escribirlo todo de golpe y quedarme vacía. Para deshacerme de ti en un solo borrón.

Y comenzar de nuevo

Otra historia

Sin personajes

Solo descripciones frívolas

En una hoja limpia.

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Can´t you hear me

♫ I am calling you
Can’t you hear me
I am calling you ♪

Bagdad Cafe´s Soundtrack

Riel smokey

(Junto a la ventana, el camino se ve igual cada mañana. La rutina de poner el café sin más sonido que el recuerdo de reparar la máquina y un par de tostadas… no a lo francés, porque eso solo sabes hacerlo tú y ahora intento desintoxicarme de ti. Me siento a escuchar un blues en lo que el café se prepara y pongo mis ojos en el camino, que está vacío como todas las mañanas; y no hago caso del gato -también en la ventana- y me quito las pantuflas que me regalaste para los días fríos y desando el suelo descalza limpiándome los pies de ti. Hago café porque sé que no te gusta, que solo lo tomas con leche: este voy a tomármelo bien negro, bien amargo… estoy olvidándome de ti. Y también voy a romper la dieta y dejar de correr en las tardes. Voy a cortarme el pelo. Más. Voy a cortarme el pelo tan corto que no me reconocerías. Y las próximas cervezas, me las beberé a tu salud: a la mierda eso de que todo el mundo es un borracho en potencia. Sigue leyendo

Fidelio y yo (+ fotos y poema)

De Fidelio no conozco nada. Salvo que le gustaban los números impares y la líneas imprecisas; que no se separaba de su cigarrillo y que andaba pesaroso, poniendo el pincel como quien dibuja el alma de las cosas: un alma difusa y etérea.

De Fidelio no necesito saber más. Solo que andaba encerrado en sí mismo, en lienzos y claroscuros tristes tristísimos, obsesionados, fantasmales, con miedos, muy Fidelio Ponce para ser de otro. Sigue leyendo

División de bienes

Ángel pequeño

Quédate con todo:

los boletos de cine

los tazones iguales

las calcomanías de chicle

las medias disparejas

los arañazos de la Lulú

la taza rayada que me regalaste porque sí;

el zumbido de la TV

las fotografías de lagartos

las hojas de picuala en el patio

la falta de cobertura en el teléfono

el ruido de la consola vecina

la luz del baño encendida en la madrugada;

los envoltorios de chocolate

el miedo a los ciempiés

las sábanas dobles

el ventilador apagado

el crucifijo de antaño en los bordados de la cama…

No me devuelvas nada, por favor,

que ya no hay espacio en mi cuarto

donde guardar este vacío de ti.

 

4×3 (metros cuadrados)

Para Wichy

Esa habitación huele a soledad

y a húmedo

y a casa corrompida por el moho.

una, así de pronto, no repara en ello

mientras el fango de la avenida

no se te pega lujurioso a las piernas

y el viento lucha

por levantarte la saya de un tirón inesperado.

Quizá solo entonces, se percata una

De que nunca había repasado detenidamente

Ese cuatro por tres de paredes hipóxicas

Que llama deliberadamente “cuarto”.

Esos muros manchados de tinta roja

Y palabras ajenas.

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