Mirando desde Regla

No visito mucho la casa de mi tía Celita, a pesar de que ella y mis primas me lo piden todo el tiempo. Regla me queda muy lejos, la verdad, y montarse en una ruta 5 cualquier día de la semana, a cualquier hora que escojas, es todo un desafío. Sin embargo, tengo que aceptar que el lugar tiene su encanto, aún cuando mi tía no vive -ni mucho menos- en un barrio opulento, sino que, por el contrario, está rodeada de humildad. Quizá es precisamente eso, Sigue leyendo

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