Brújulas

Que las brújulas son como los prejuicios. Después de todo, ¿quién puede decir con certeza hacia dónde queda el Norte?

Poema de la brújula rota

Ciertas tardes y noches y mañanas como ésta
desde un otoño de luto alucinado
desde hoteles y calles y cansancio
de lugares terribles desde la sal al dátil
vuelve otra vez a mí el amor sin geometría
aprieta junto a mí su corazón de pájaro
llora en mi corazón como en un  rincón de lástima.

Ciertas tardes y noches y mañanas como ésta,
cuando se pone triste el alma de los mapas
y se mueren de frío las ventanas,
cuando el verano se asusta de la sangre,
desde el lugar más húmedo del llanto
viene lentos pordioseros de neblina
caminan por el alma
van en busca de mi propia raíz de agua.

Ciertas tardes y noches y mañanas como ésta
desde un raro país donde todo es encuentro
donde los tilos huelen a regreso
y caminan dulces viejos con la barba
vuelve hacia mí el amor con lluvia y mariposas
y una pólvora rara que supera al tabaco
y un coñac de misterio que ha engañado a la víspera
y una brújula rota que orienta a la ceniza,
y me lleva al lugar que ha olvidado a la luna
y el otoño es posible
y el amor es posible más allá de los credos.

Toda está bien ahora:
la luz, el heliotropo,
el musgo que ha brotado entre los días;
pero ciertas tardes y noches y mañanas como ésta
cuando mi corazón toma un color de noches perdidas para siempre
y el rocío se acuerda del último crepúsculo
y amanece la espera con su rostro inaudito,
vuelvo otra vez a mí como el río al ahogado
ya no sonrie nadie en los retratos
la desesperación me ladra por la espalda.

Isidoro Blaisten (Concordia, Entre Ríos, 1933 / Buenos Aires, 2004)
De “Sucedió en la lluvia”, Editorial Stilcograf, 1965

 

Estos, los personajes que me habitan

Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo: A veces, solo un segundo

***

Alicia: Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
Cheshire: Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar.
Alicia: No me importa mucho el sitio…
Cheshire: Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes.
Alicia: … siempre que llegue a alguna parte…
Cheshire: ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente!

***

Alicia: Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca
Sombrerero: Oh, eso no lo puedes evitar. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
Alicia: ¿Cómo sabes que yo estoy loca?
Sombrerero: Tienes que estarlo, o no habrías venido aquí.

Respuesta en tres pasos a un personaje ido…

Mafaldeando: cinco reflexiones (y un plus)

Las noches de reunión familiar nos las pasamos hablando de mi niñez. Yo poco recuerdo, realmente, pero me da gracia escuchar las historias de esa niña ocurrente y despierta que quiso ser cirujana, pediatra, bailarina, cantante, paleontóloga, arqueóloga, veterinaria…uf!

Digamos que alguna vez fui la Mafalda de mi familia y ahora, cuando leo los libros de Quino, no puedo hacer más que tratar de imaginar, entre los niños que me rodean, nuevos Mafalditas, Susanitas o Manolitos, que me provocan todas estas reflexiones. Sigue leyendo