Lluvia (poema y fotos)

Para Lady, She, Xenia, Hugo y Javi

Hay días en los que el corazón también llueve… y eso está bien.

Lluvia

Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo
pero no al mundo
ni a una mujer
ni al alma
es decir
a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy
que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo
y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo
que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado

Juan Gelman

Resaca de amores

foto: Roberto Morejón Rodríguez

foto: Roberto Morejón Rodríguez

Mientras cae el agua, hay jornadas en las que me pregunto si el día me llueve o soy yo quien llueve sobre el día. Él, que fue mi amigo antes de convertirse en mi hombre, solía decirme que sobre La Habana solo llueve a cántaros cuando tengo el alma triste. Hace días que mi teléfono no suena: tal vez ya no se percata de que La Habana se cae a nubarrones, de que las calles están sembradas con sombrillas…

Ella, que sí nota cómo el cielo se deshace sobre nuestras cabezas, recuerda la tormenta perenne y me escribe:

Un poemilla de Antonio Cisneros para la resaca de amores 🙂 feliz día

1.

Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa mas aburrida del suburbio
no habrian primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos.
Pero no.
Las estaciones se cumplieron
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.

2.

Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
Gran Estilo
Gran Velocidad
Gran Altura.

3.

Para olvidarte me agarro al primer tren y salgo al campo
Imposible Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic.

4.

No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo el frasco de Nescafé me dura el doble,
el triple las hojas de afeitar.

Cuatro Boleros Maroqueros. Antonio Cisneros

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Acertijo

¿Y qué si un día me marchase definitavemente?

¿Y si te das cuenta en ese momento de que me extrañarías; de que la lluvia acumulando hojas sobre el tragante del patio y el silbido del calefactor vecino te harían recordarme? Sigue leyendo

Éramos dos bajo la lluvia de febrero

Paloma

Una después del diluvio…

Éramos dos palomas empapadas bajo un soportal en plena ciudad. Era sábado y llovía con sol, a cántaros, como esos paisajes surrealistas vistos solo en cuentos de Ivette Vian Altarriba. Estábamos pegados y mojados, robando del otro tanto calor como era posible. Mi pecho adherido a su hombro. Su codo estrujando mi abdomen. Su mano dormida entre mis muslos. Si no fuese por el trágico impudor de la ropa ceñida a cada curva del cuerpo –o tal vez también por eso- hubiese contado como el momento más interesante de la semana. Y ninguno de los dos movió músculo alguno, más allá de los ojos, que se encontraban insistentemente cada cierto tiempo y hacían un recorrido minucioso sobre toda parte que tocaba descaradamente el cuerpo del contrario. Sigue leyendo

Que alguien me detenga!

♫ Imaginate un lugar/ donde el aire no se tomará tus anhelos… ♪

Hoy es el cumpleaños de alguien a quien quiero mucho. Será la primera vez que lo celebremos juntos, a pesar de que nos conocemos hace casi ocho años y que mañana será mi cumpleaños también.

Somos un par de Virgos explosivos, Sigue leyendo

La Habana en charquitos (+fotos)

Tengo guardados en mi ordenador un montón de charquitos que me regaló un amigo. Sabe que la lluvia me pone triste, pero que -de igual manera- me divierten los reflejos en los charcos de las calles, donde mi Habana se ve diferente  (a veces de cabeza), con la magia de quien lleva los pies descalzos en medio del aguacero. Sigue leyendo