Cuando La Habana se dibuja de lejos (+ fotos)

                                                                                                                                                Al aniversario de esta ciudad

Nota: La deuda está casi saldada, en un texto raro que sirve de mero acompañamiento a unas fotos maravillosas

Fotos: Ladyrene Pérez/ Texto: Rosana Berjaga

A veces La Habana se dibuja de lejos sumergida en atardeceres ocres y soles vespertinos. La verdad es que puede dibujarse así o a pleno día, ella se sabe comodín de los requerimientos del ánimo, según designios de almas maniatadas por la costumbre.

Sí es cierto que La Habana está exhausta de que la canten poetas y la sueñen migrantes inconformes. Cierto que anda agotada de que no la dejen dormir amores trasnochados y desfiles profusos. Cierto.

¡Al infierno la paranoia con las miles de fotografías de sus ruinas, si bajo los escombros vuelven a nacer los árboles! ¡Oídos sordos a la esquizofrenia de plaza sitiada! La Habana quiere que la dejen ser, así en claroscuro, en matices, en luces y sombras.

Niña mimada de antiguos lujos prestados y contradictorios florecimientos, le vale más el recuerdo de la última pisada de luna sobre el sendero de adoquines o del vuelo de una bicicleta de niño entre los charcos de la calle, que el colorete póstumo a edificios convertidos en parques y bares abarrotados de turistas. Pero hay que sobrevivir, se dice, cuando sobre los sueños solo permanecen en pie pocas y nobles esperanzas. Sigue leyendo

Sincronicidad de Jung (+fotos)

Causalidad No.1

Yo estaba allí cuando Armstrong nació, escuchando parirle en medio de los acordes, como una visión del pasado. Ciento trece años después, pero allí. Sin saber que no era casual la elección de What a wonderful world como tema de apertura para una noche diferente.

Un 4 de agosto, a pocos días de nacer yo también, y pretendiendo mirar al cielo. H está tumbado a mi lado, posando para mi lente y reconstruyendo los destrozos del último fuego. No le gusta el jazz, no le gusta que mientras suena como pretexto, yo le obligue a reinventarse y a mirarse de la garganta hacia dentro; pero se deja llevar por la síncopa de Los músicos de jazz, aunque tampoco le gusta Pimienta, aunque mi mundo lo aterra. Yo creo que ahora él también está viendo nacer a Armstrong y ha decidido dejarle ser. Entre nosotros, ha decidido dejarle sonar.

«Los músicos de jazz no pertenecen a la misma especie
que el resto de los hombres. Son solo sombras,
siluetas de colores sin nombres ni familia.»
H a dos tonos

 

Causalidada No.2

Se quebró. Se agotó de rodar por los suelos, de ser estrujado entre papeles y estuches. Se cansó de transportar ideología, ocio, sueños, experimentos torpes con luz, mi HDD.

Ella parece intuirlo, ¿acaso imagina que ando con los ánimos bajos? ¿Es posible que haya presentido el abandono de mi HDD, la orfandad de información, la desolación de ceros y unos? Sería jugar demasiado con la metafísica, tensar de más las cuerdas de la teoría. Pero deja qué pensar…

Si va cayendo la noche, a ella le da por fotografiar mi atardecer y mis colores, los que veo desde la azotea donde pienso cómo hacer fotos-respuesta, fotos-regalo. Si nos llueve, como anoche, o antes de anoche, o el día aquel en que lo vio, pero andaba sin cámaras; entonces entonces nos leemos a Pimienta y hacemos instantáneas de arcoíris, de pájaros, para que se nos vaya lo gris, para sorprendernos con la causalidad.

«(…) Y grandes fotos. Inmensas fotos
de otros músicos de jazz, llorosos.
Fotos desenfocadas y húmedas,
cargadas de electricidad estática.»

Las palabras de otros

Ella y yo pasamos horas hablando de casi cualquier cosa. Lo mismo de la lluvia que no cayó ayer sobre el patio, de las muchas especies de libélulas, de las extrañas frases sacadas de animados que aparecen de pronto en una conversación seria. Si ella me dice “rata inmunda” yo le respondo con un cariñoso “perra miserable”. Somos así de afectivas, es puro cariño, lo juro.

Ella es transparente. El afecto viene por ahí, porque es solo ella, sin más artificios para ser otra cosa que no sea ella misma. Se impone, porque es capaz de fotografiar con su alma las cosas que empapan la mía. De ella he aprendido más de lo que imagina. Sobre todo a mirar el mundo de una manera “asquerosamente sensible”, tremendamente poética. Sigue leyendo

Que el tiempo no se robe tu infancia

A Lady la quiero como se quiere a los hermanos pequeños, incluso cuando sé que ella es grande y talentosa. 😀

Este es un trabajo que hicimos de conjunto para el sitio web de noticias Cubadebate, espero lo disfruten, porque a mí me pareció irresistible la sensibilidad de estas fotografías.

Fotos: Ladyrene Pérez/ Texto: Rosana Berjaga

Yo pido todos los días que el tiempo no me robe la infancia. Que la premura de crecer y dejar atrás las vergüenzas de la edad, no me permita echar de lado los buenos recuerdos de mis días de uniforme.

Ya que no me quedan minutos para jugar al pon o saltar la suiza; ahora que casi olvido como tirar los yaquis y me agarra la nostalgia de forrar libretas, cada jornada comienza con el firme propósito de no perder la espontaneidad para enfrentarme a la vida.

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Dientes de león

Mi cuerpo atomizado en el éter. Cientos y cientos de copitos blancos en busca de la luz, que irán a parar irremediablemente bajo sus pies… Él anda por ahí despreocupado, sin saber, sin imaginar que vuelo hecha pedazos -itinerante y sumisa- así como los dientes de león.

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

 

 

 

 

Invocando a la luna (+fotos)

El talento de Ladyrene es inmenso, incluso cuando todavía no termina la universidad. Yo tenía también unas lunas para compartir, pero creo que me quedo con estas, porque me las regaló y es de mala educación no compartir los regalos. 😉 Sigue leyendo