Fútbol

Esta noche ni siquiera tengo ganas de ver el fútbol (ni de hincharme la garganta a puro grito), aunque sé que tú lo haces en un tiempo y espacio paralelos.

Tal vez es justamente eso lo que me impide encender la tele, el saber que tú estás frente a la pantalla, siguiendo la pelota con los ojos redondos de  furia, mientras yo te pienso desesperadamente.

Batalla final

Voy a pedirte que me liberes. Lo haré muy bajo porque confieso que se escapará de mi boca contra toda voluntad.

Pero voy a pedirlo de igual manera, para evitar que perezcan en esta guerra fratricida, las dos mujeres que me habitan.

Lección de botánica

–Esto es una semilla –me dices. Aquí hay escondido un pedacito de verde que puede ser grande… o no.

Me lo dices mirándome a los ojos, hecho todo seriedad, como si te fuera la vida en ello.

Yo te escucho, también mirándote a los ojos. Y me sonrío. Sonrío del acto cotidiano de germinar. Río, mientras no puedo dejar de imaginarnos apretujados en un frasco de vidrio, brotando de un frijol que algún niño caprichoso ha dejado nacer sobre un algodón húmedo.

Lugares comunes*

Cuando muera, quiero fundirme en el fuego hasta convertirme en ceniza. Luego, tengo pensado volar. Pido que me concedan la virtud de sobrevolar la bahía. Quiero confundirme con el viento. Yacer sobre las aguas que me adoptaron. Allí,  no en otro sitio, pues desde el faro me encuentro cada vez que me extravío. Mi deseo es ver la ciudad desde arriba mientras me esparzo, para recordar tu primera vez de frente a La Habana, para poder estar en todas partes, cuando tú también decidas morir.

Cuando muera, quiero fundirme en el fuego hasta convertirme en ceniza. Luego, tengo pensado volar. Pido que me concedan la virtud de sobrevolar la bahía. Quiero confundirme con el viento. Yacer sobre las aguas que me adoptaron. Allí, no en otro sitio, pues desde el faro me encuentro cada vez que me extravío.
Mi deseo es ver la ciudad desde arriba mientras me esparzo, para recordar tu primera vez de frente a La Habana, para poder estar en todas partes, cuando tú también decidas morir.
foto: Rosana Berjaga

*Capítulo XXIII de La noche…