Buena no, riquísima

Niño en Prado

No hay que engañarse: mi nombre nunca estuvo recogido en las listas de chicas lindas y populares en ninguna de las escuelas por las que pasé. Al menos, no de gratis. Sí, sí, la popularidad hay que ganarla y la verdad es que, por este cuerpo y las 99 libras que pesaba por aquellos tiempos de pre y universidad, no me ganaba muchos puntos hasta que la gente no me conocía y eso, con mi carácter… uffff, podía ser un arma de doble filo. Ciertamente, esa situación tampoco me quitaba el sueño. Aaaaahhhh, pero las cosas cambian (no lo del sueño, sino lo de las listas).

El otro día pasé cerca de un niño. Tendría unos diez años y no medía más de 1.20 metros, pero con toda su falta de estatura, una expresión digna de retrato y un desparpajo total, me soltó: “Buena no, chica, tú lo que estás es RIQUÍSSSSSSSSSSIMA”, y alargó la S como media cuadra, hasta que casi no pude escucharlo. ¡Golpe directo a mi autoestima!, que me mantuvo con una sonrisa dibujada en la cara el resto del camino, convencida de que los demás estuvieron equivocados todo el tiempo, porque los niños no mienten, no.

Después del “felices por siempre”

Ernesto está creciendo o Disney está perdiendo el toque con el que nos embrujaba (al menos a mi generación) cuando éramos niños. Sigue leyendo

¿Y si mi papá hiciera tuercas?

A pesar de los años, mi papá y yo nos parecemos mucho: siempre olvidamos los cumpleaños (incluso los nuestros), nunca devolvemos la llamada cuando decimos que lo haremos y rara vez decimos “te amo”. Para ser justos, también nos parecemos en la poesía, en la pasión, en las ganas de trabajar… todo eso, muy a pesar de los años.

Hace tiempo que mi papá y yo no nos miramos a los ojos. Sigue leyendo

El niño de la discordia (+infografía)

Por: Rosana Berjaga (Tomado de Cubahora)

Ernesto tiene 6 años y, como a casi todos los niños de esa edad, le gusta montar bicicleta, jugar a la pelota y sacar a pasear a su perro. De vez en cuando, también saca del cajón de juguetes sus plastilinas para hacer con ellas todo tipo de dulces increíbles, golosinas que luego juega a vender entre los moradores de la casa.

A la mamá le da por pensar que su hijo tiene una gran vocación de dulcero y que tal vez algún día termine por escoger esa profesión, pero la abuela tiene a mal los pregones del niño, al cual preferiría ver jugando a los arquitectos o a los químicos. Sigue leyendo

Seres alados (+fotos)

Volar. Ese es el verbo más conjugado de mi infancia. Volar sobre un avión, un papalote, una nube, un sueño o -de ser posible- con mis propias alas, pero volar alto, hasta ser solo un puntito indefinido en el azul celeste.

Lo intenté varias veces, con impulso o sin él, terminando en cuatro estruendosas caídas de la azotea. Como las alas no me crecieron jamás, a pesar de que tomé todas las vitaminas que mi mamá me orientó, pues me obsesioné con las mariposas y las libélulas. Hoy, una amiga (que estoy segura se entera ahora de mi amor por estos seres), me dejó en el Twitter estas fotos suyas que ahora comparto.

Gracias, Lady, por la belleza y las ganas de volar.

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Foto: Ladyrene Pérez

Casi

Amigos, el taller casi llega a su fin, pese a que siento que no hemos podido hacer la mitad de las cosas previstas. “El tiempo pasa volando”, diríamos, pero termina para tomar aliento y recomenzar el próximo curso.

Con mayo, llegan también los exámenes finales de los Duendes y más tardes, las tan añoradas vacaciones. Antes de terminar esta edición, sin embargo, les regalaremos a los amigos que nos han seguido durante este tiempo una radio revista como ejercicio final del taller.

Aquí dejamos algunas fotos de lo último que hicimos: un spot a favor del reciclaje.

Y, finalmente el spot:

 

Gato gato (+fotos)

De niña siempre me gustaron los libros y las mascotas. Libros tuve muchos y debo decir que perdí dos gatos (uno se escapó y al otro lo “deshauciaron” por pulgoso), me comí un pollito y quise mucho a un perro. Sigue leyendo