Gabo

No me conformo con que la vida pueda acabarse en un instante y pase a ser uno el recuerdo de lo que fue. No me conformo, no, con lo efímero de la esperanza. No me conformo con las ofrendas póstumas ni con que debamos conformarnos con aceptar la muerte. Me niego quedarme inmóvil. Me niego a que nos arrebaten de golpe lo querido, lo admirado… Pareciera que no me conformo, pues, con ser humana.

 

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Cualquier cosa, menos marcharse

Trescientos sesenta y cinco días exactos se han ido. Contados concienzudamente por el calendario de bolsillo en mi billetera desde que supimos la noticia de su ausencia.

Debió haber sido cualquier otra triste víctima del cáncer; cualquier nombre prescindible para la historia de los hombres. Habríamos de suponer una muerte esperada, a fin de cuentas se trababa de un sarcoma de los más agresivos y que, aún así, debió poner todo su empeño para desfallecer a un Hugo Chávez renuente a ser arrebatado de la vida.

Debió ser esperado, entonces, aquel momento en el que se apagaban los aparatos y pitidos, cuando al final –tras larga agonía- se anunciaba al mundo, a los pueblos expectantes, que Chávez no estaba más; que perdían al presidente desencartonado de los discursos cantados, de las anécdotas más estrafalarias de la gubernatura. Sigue leyendo

Fidel Castro, el hombre sin tiempo

Foto: Alex Castro

Él nació sin tiempo. Así tiene que haber sido, porque para cuando nací yo, él ya era grande, ya había hecho mucho, había hecho tanto, que mi abuela ya lo veneraba.

A mí me hicieron creer por mucho que era infranqueable y me lo demostraron ampliamente con el fracaso continuo de los 600 y más intentos de asesinato. También me dijeron que era un profeta, muy contrario al refrán popular, este era profeta también en su tierra. Sigue leyendo

Mi pueblo, tu pueblo… ¡Chávez!

Quisiera encontrar otras palabras que describan esta avalancha, esta marea, esta multitud, este tsunami de personas que toma hoy las calles aledañas a la Plaza de la Revolución cubana. Los que pudieron, han venido con algo que recuerde a Venezuela, al menos un detalle mínimo para que todos vean que su fe y su sentimiento están puestos en el sur. Otros, honran vistiendo de rojo y los demás están aquí con las venas y el corazón… y eso basta.