Venganza

¡Ojalá me llegaran ahora en ráfagas las palabras! Para escribirlo todo de golpe y quedarme vacía. Para deshacerme de ti en un solo borrón.

Y comenzar de nuevo

Otra historia

Sin personajes

Solo descripciones frívolas

En una hoja limpia.

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Tú eres como mi isla

Él tiene los ojos a medio sonreír y el entusiasmo de Cristóbal Colón y Marco Polo juntos. Tiene también el ansia conquistadora de Alejandro Magno, y la ambición de llegar a regiones prístinas y valles inexplorados de mi ser. Ha dicho que viene a redescubrirme… a repoblarme de sentimientos extraviados.

Para él poco importa que yo no me traiga el corazón a este evento. Al menos no ahora. Él me mira de frente y a rajatabla me impele: “Eres como mi isla: compleja, inexplicable, a veces desconcertante. Entre más me acerco, menos te entiendo. Pero no me voy, Rosana. No me voy”.

Y sin importar mi susto, planta bandera. Y alista los pendientes. Y se queda sin explicarme si será para siempre, si seré colonia o república…

Desnúdate para mí

Despójate de todo. Si tienes miedo, yo también. No importa. Imaginemos que vamos solo dos, que no hay espacio para más, y lánzate.

Precipicio abajo.

En caída libre lánzate.

No prometo estar para esperarte cuando concluya la caída. No sostendré tu cabeza a tiempo para evitar se haga mil pedazos sobre el suelo.

Toma el riesgo. Saca tu ajedrez y empecemos la partida más cruenta en la historia de dos desconocidos. Sin permitir que mi dama abandone su estrategia o que tu rey se deje rendir. Pelea hasta el final, hasta que no haya sobre el tablero más que los dedos sosteniendo la última jugada.

Deja todo lo demás fuera de este espacio. No es una fiesta de amor. No es un poema, pero te invito a que vengas desnudo, desgarrado, en los huesos, con las heridas y los brazos abiertos, sin corazón o con él, no me importa. Me importa que vengas, que te traigas.

Te quiero lanzado, estrellado, deshecho, con el trozo de sentimiento que te quede o sin él.

No prometo estar. No para siempre. No hasta el happy ending. Yo solo prometo lo que puedo cumplir. Y eso es que también vendré desnuda a perder la guerra, a que me abracen los fuegos, a apostar el todo o nada de mis vagos retos de alma corroída.

Tengo un hombre y no

Tengo un hombre aferrado a los ojos. Tengo su lengua, su pelo, sus brazos; su cintura agarrada a los ojos, sus manos. Me trepa por los ojos en busca del cerebro, una vez que el corazón ya no le interesa. Este hombre de grandes proporciones me nubla el resto de cosas: pierdo a cada instante el sentido real de las vueltas que da el mundo.

Una danza de otros hombres llenan mis horizontes de letras, mas no existe aquí otro horizonte que las letras de este hombre llenando mis ojos, pintando con esas manazas enormes en las que cabe el universo, mariposas, esperanzas.

Resaca de amores

foto: Roberto Morejón Rodríguez

foto: Roberto Morejón Rodríguez

Mientras cae el agua, hay jornadas en las que me pregunto si el día me llueve o soy yo quien llueve sobre el día. Él, que fue mi amigo antes de convertirse en mi hombre, solía decirme que sobre La Habana solo llueve a cántaros cuando tengo el alma triste. Hace días que mi teléfono no suena: tal vez ya no se percata de que La Habana se cae a nubarrones, de que las calles están sembradas con sombrillas…

Ella, que sí nota cómo el cielo se deshace sobre nuestras cabezas, recuerda la tormenta perenne y me escribe:

Un poemilla de Antonio Cisneros para la resaca de amores 🙂 feliz día

1.

Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa mas aburrida del suburbio
no habrian primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos.
Pero no.
Las estaciones se cumplieron
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.

2.

Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
Gran Estilo
Gran Velocidad
Gran Altura.

3.

Para olvidarte me agarro al primer tren y salgo al campo
Imposible Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic.

4.

No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo el frasco de Nescafé me dura el doble,
el triple las hojas de afeitar.

Cuatro Boleros Maroqueros. Antonio Cisneros

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Gabo

No me conformo con que la vida pueda acabarse en un instante y pase a ser uno el recuerdo de lo que fue. No me conformo, no, con lo efímero de la esperanza. No me conformo con las ofrendas póstumas ni con que debamos conformarnos con aceptar la muerte. Me niego quedarme inmóvil. Me niego a que nos arrebaten de golpe lo querido, lo admirado… Pareciera que no me conformo, pues, con ser humana.

 

Can´t you hear me

♫ I am calling you
Can’t you hear me
I am calling you ♪

Bagdad Cafe´s Soundtrack

Riel smokey

(Junto a la ventana, el camino se ve igual cada mañana. La rutina de poner el café sin más sonido que el recuerdo de reparar la máquina y un par de tostadas… no a lo francés, porque eso solo sabes hacerlo tú y ahora intento desintoxicarme de ti. Me siento a escuchar un blues en lo que el café se prepara y pongo mis ojos en el camino, que está vacío como todas las mañanas; y no hago caso del gato -también en la ventana- y me quito las pantuflas que me regalaste para los días fríos y desando el suelo descalza limpiándome los pies de ti. Hago café porque sé que no te gusta, que solo lo tomas con leche: este voy a tomármelo bien negro, bien amargo… estoy olvidándome de ti. Y también voy a romper la dieta y dejar de correr en las tardes. Voy a cortarme el pelo. Más. Voy a cortarme el pelo tan corto que no me reconocerías. Y las próximas cervezas, me las beberé a tu salud: a la mierda eso de que todo el mundo es un borracho en potencia. Sigue leyendo