Fantasmas

Decía mi abuela que todos andamos vestidos de fantasmas y que no se da cuenta uno, hasta que un día, en un vistazo rápido a una fotografía personal encuentra la cara de alguien que no es uno mismo.

Por eso no me toma por sorpresa que Johanna también ande perseguida por fantasmas. Eso explicaría todo, o bueno, casi todo: Los amores de cine, la soledad en el alma, el romanticismo a flor de piel, los desvaríos… de todo tiene la culpa una señorona de los 40´ que se ha colado en su foto solo para fumarse un pitillo al mejor estilo Femme Fatale.

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El tiempo no puede con todo

El tiempo pasa sobre todas las cosas arrasadoramente y tiene ese poder especial de degradarlo todo. Dicen, que pasa por sobre el amor también e incluso -cuando más te duele, cuando el dolor es tanto que ya no sientes el pecho- te aconsejan que dejes pasar el tiempo, que con las horas, los días, los meses… también pasarán el dolor y el amor.

¿Pero qué sucede cuando no te queda más que el tiempo mismo pasando sobre todo tú y robándote hasta lo que no tienes? Sucede que dejas ir cualquier cosa menos el amor. Aun cuando a veces se te desdibujan los detalles de lo amado y queda solo una visión poco elaborada de lo que amas. Queda el amor, solo, por sí mismo, puro amor, del que no te desprendes porque sabes que es lo único que te ata todavía al reino de este mundo.

De Laura a Ramón y de Ramón a Laura  (Ejemplo de que el tiempo no lo borra todo) Sigue leyendo

Los sueños de Sofía

Sofía siempre soñó con jardines. Majestuosos y exuberantes jardines donde haría crecer orquídeas variopintas en las ramas ya secas de una antigua secuoya.

Ya diseñaba en su mente el lugar donde ubicaría  los helechos encaje y las ginuras. Ponía aquí, quitaba de allá. Todo en perfecta armonía. Tenía pensado, incluso, comprar semillas de maracuyá y animar las tardes de lectura con cantos de tomeguín, que andarían siempre libres entre los flamboyanes de mayo y las picualas. Sigue leyendo