Paganidad y herejía

Ninguna ilusión debería llevar el apellido de pagana. A toda honra, a toda fe, la ilusión eleva lo que no cabría en el imaginario del cuerdo, del curado de espanto, del tonto descreído. No debería ilusión alguna tildarse tampoco de hereje. No debería.

De ilusiones voy hecha. Pequeñas y extrañas fececitas que -según alguna controvertida ley de dios- paganas y herejes, me harán llevar a la hoguera.

Plegarias

Para él, que aún tiene la fe intacta

Las plegarias tienen esa melancolía, ese halo inexplicable de fe que impulsa a hablarle a la nada. Ya sea por que tus hijos pasen las pruebas o que por una vez no tengas que hacer malabares para que el salario te llegue a fin de mes; o que se mejore una persona que quieres o que no se descubra lo que has hecho mal.

Resulta que las plegarias vienen siempre acompañadas del rito: ponerse de rodillas, entrelazar las manos, cerrar los ojos, apretar los labios. Rogar tiene sus normas… Sigue leyendo

Atrapasueños

Robándole sueños a la suerte…

Sucede que me pasa lo que a Benedetti: “Cuando ven que cabeceo, las pesadillas hacen cola.” De modo que esta mañana me levanté dispuesta a encontrar soluciones y he colgado un atrapasueños en la ventana de mi cuarto. No soy supersticiosa, pero en épocas de crisis todas las soluciones son bienvenidas.

En Cuba no falta la fe (+fotos)

Como cada año, este 8 de septiembre la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, recorrió las calles habaneras custodiada por la oración de sus devotos…

Por: Rosana Berjaga

Virgen de la Caridad del Cobre (Cachita), Patrona de Cuba. (Foto: Rosana Berjaga / Cubahora)

Galeano abajo, entre la muchedumbre y los rezos, alguien dijo que la lluvia cayendo sobre la ciudad era un buen augurio. De modo que la procesión continuó resguardando a la Virgen de la Caridad, mientras la peregrinación de devotos inundaba este 8 de septiembre la calle teñida de amarillo. Sigue leyendo

Benditos (+fotos)

Para Leydi, por esa manera de mirar el mundo

Benditos los que no pierden la fe,
los que se aferran a las cosas imposibles,
los que nunca dicen basta, aunque las rodillas sangren.
Benditos quienes se persignan antes estatuas
aun cuando saben
que tal vez nadie escuche sus plegarias,
pero igual se persignan
y piden
y lloran con fe.
Benditos esos,
y más estos otros,
los que no dejan de creer en los hombres,
aquellos que siempre se guían por la luz.

Perspectiva Inmensidad La mano del Cristo