Mirando desde Regla

No visito mucho la casa de mi tía Celita, a pesar de que ella y mis primas me lo piden todo el tiempo. Regla me queda muy lejos, la verdad, y montarse en una ruta 5 cualquier día de la semana, a cualquier hora que escojas, es todo un desafío. Sin embargo, tengo que aceptar que el lugar tiene su encanto, aún cuando mi tía no vive -ni mucho menos- en un barrio opulento, sino que, por el contrario, está rodeada de humildad. Quizá es precisamente eso, Sigue leyendo

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¡Tremenda rumba que se armó en mi barrio! (+fotos)

Sonó la trompeta y fue como si echaran pica-pica en los asientos. La gente de mi barrio se lanzó a las aceras, como si se tratara de un asalto y todo el mundo recibió con tremenda algarabía a un grupo de rumberos que venía calle abajo haciendo sonar tambores, campanillas, cencerros, y cuanto encontraron en el camino. Sigue leyendo

El sol entre las manos (+fotos)

No es secreto que me gusta el atardecer, tal vez por la morbosa inclinación a ver la muerte del sol, el único capaz de morir de esa manera tan sangrienta cada tarde y renacer como si nada cada mañana. Sigue leyendo

Cuba 1ro en mayo

Así amanecía hoy en La Habana, desde la Plaza, donde cada año se reúnen miles y miles de cubanos para celebrar este día privilegiado. El desfile podría haber sido como otros que, a pesar de que uno siempre los disfruta, no hay mucho de novedoso, salvo encontrarse con los amigos, levantar carteles, reírse de lo lindo y bailar una buena conga.

Sin embargo, me sorprendío el sol esta mañana todo naranja, vivo, e iluminó esa palma que me quedaba justo enfrente, ¿y qué podía hacer si no alegrarme por ese regalo?

Amanecer del 1ro de mayo de 2013 foto: Rosana Berjaga

Amanecer del 1ro de mayo de 2013
foto: Rosana Berjaga

Y bueno, cómo irme sin compartirles la conga.

Suceden cosas raras en La Habana

Cuentan los que han vivido más años, los apegados al murmullo de arroyos y a la tierra entre las uñas, que solo pocas veces el sol se deja encerrar de tal manera. Y esta declaración de amor que se produce entre agua y fuego, vaticina -atendiendo a la cercanía del abrazo- la llegada de una gran sequía o de un gran aluvión.

Sea como fuere, pasan cosas raras en La Habana: primero se hizo llegar la lluvia y luego, sobre la ciudad de todos, un arcoiris se desvela esperanzador.