Venganza

¡Ojalá me llegaran ahora en ráfagas las palabras! Para escribirlo todo de golpe y quedarme vacía. Para deshacerme de ti en un solo borrón.

Y comenzar de nuevo

Otra historia

Sin personajes

Solo descripciones frívolas

En una hoja limpia.

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Misterio premeditado

Como cuando te han dicho tanto que el Ratón de los dientes de leche vendrá a tu encuentro, que casi no puedes esperar a la mañana siguiente para cerciorarte de que se ha llevado un pedazo de ti. Así fue la sensación del reencuentro electrónico…

Como cuando Ulises creyó que finalmente llegaría a las costas de Ítaca y, frente a la playa añorada, un huracán de los dioses le arrebató la posibilidad de abrazar a Penélope. Eso fue verte frente a mí durante los tres minutos más cortos de la historia.

Como Alicia tras el Conejo Blanco, adentrándose en un mundo de sombrereros locos, gatos de acertijo, reinas desquiciadas, juegos de poder… sin saber si pintar rojo o blanco; si cuidar la cabeza o no. Así es ahora, y tal vez así será mañana, y luego de eso.

Tú eres como mi isla

Él tiene los ojos a medio sonreír y el entusiasmo de Cristóbal Colón y Marco Polo juntos. Tiene también el ansia conquistadora de Alejandro Magno, y la ambición de llegar a regiones prístinas y valles inexplorados de mi ser. Ha dicho que viene a redescubrirme… a repoblarme de sentimientos extraviados.

Para él poco importa que yo no me traiga el corazón a este evento. Al menos no ahora. Él me mira de frente y a rajatabla me impele: “Eres como mi isla: compleja, inexplicable, a veces desconcertante. Entre más me acerco, menos te entiendo. Pero no me voy, Rosana. No me voy”.

Y sin importar mi susto, planta bandera. Y alista los pendientes. Y se queda sin explicarme si será para siempre, si seré colonia o república…

Cuando La Habana se dibuja de lejos (+ fotos)

                                                                                                                                                Al aniversario de esta ciudad

Nota: La deuda está casi saldada, en un texto raro que sirve de mero acompañamiento a unas fotos maravillosas

Fotos: Ladyrene Pérez/ Texto: Rosana Berjaga

A veces La Habana se dibuja de lejos sumergida en atardeceres ocres y soles vespertinos. La verdad es que puede dibujarse así o a pleno día, ella se sabe comodín de los requerimientos del ánimo, según designios de almas maniatadas por la costumbre.

Sí es cierto que La Habana está exhausta de que la canten poetas y la sueñen migrantes inconformes. Cierto que anda agotada de que no la dejen dormir amores trasnochados y desfiles profusos. Cierto.

¡Al infierno la paranoia con las miles de fotografías de sus ruinas, si bajo los escombros vuelven a nacer los árboles! ¡Oídos sordos a la esquizofrenia de plaza sitiada! La Habana quiere que la dejen ser, así en claroscuro, en matices, en luces y sombras.

Niña mimada de antiguos lujos prestados y contradictorios florecimientos, le vale más el recuerdo de la última pisada de luna sobre el sendero de adoquines o del vuelo de una bicicleta de niño entre los charcos de la calle, que el colorete póstumo a edificios convertidos en parques y bares abarrotados de turistas. Pero hay que sobrevivir, se dice, cuando sobre los sueños solo permanecen en pie pocas y nobles esperanzas. Sigue leyendo

Paganidad y herejía

Ninguna ilusión debería llevar el apellido de pagana. A toda honra, a toda fe, la ilusión eleva lo que no cabría en el imaginario del cuerdo, del curado de espanto, del tonto descreído. No debería ilusión alguna tildarse tampoco de hereje. No debería.

De ilusiones voy hecha. Pequeñas y extrañas fececitas que -según alguna controvertida ley de dios- paganas y herejes, me harán llevar a la hoguera.

Bienvenidos al futbito de barrio

Al principio me pareció que asistía a la cobertura del tardío Mundial del barrio y creí que hacía fotos de deporte, pero luego alguien me hizo caer en la cuenta de que no. No eran fotos de deporte, no solo por obvias fallas de reglas, sino porque la historia estaba en otra parte.

Por esta época en mi barrio se juega fútbol, como una vez se jugó voleibol, cuando eran los reyes de ese deporte nuestros gloriosos morenos y morenas. Con el mismo ímpetu con el que se jugó pelota cuando la Serie Nacional estuvo en su punto o el equipo Cuba andaba recolectando triunfos por el mundo, ahora lo que se hace es darle duro al balón.

Descalzos, con los zapatos de la escuela o los destinados solamente al deporte, pies de todos tamaños y colores hacen rodar la pelota, imitación al menos en espíritu y rendimiento, de la reciente brazuca. A toda hora, mientras las vacaciones duren. Al caer la tarde cuando se retomen las faenas escolares. ¿Quién puede dudar que sobre el terreno se encuentren las más relevantes figuras del balompié mundial, si a ratos alguien narra que Cristiano ha pasado la esférica a Van Persie, y Robben ha corrido hasta el área para pasarla a Müller, quien ha hecho el disparo que detuvo Navas?

Perdónenme si antes creí traerles fotos de deporte, enmendado queda el error: bienvenidos a mi barrio.