Tú eres como mi isla

Él tiene los ojos a medio sonreír y el entusiasmo de Cristóbal Colón y Marco Polo juntos. Tiene también el ansia conquistadora de Alejandro Magno, y la ambición de llegar a regiones prístinas y valles inexplorados de mi ser. Ha dicho que viene a redescubrirme… a repoblarme de sentimientos extraviados.

Para él poco importa que yo no me traiga el corazón a este evento. Al menos no ahora. Él me mira de frente y a rajatabla me impele: “Eres como mi isla: compleja, inexplicable, a veces desconcertante. Entre más me acerco, menos te entiendo. Pero no me voy, Rosana. No me voy”.

Y sin importar mi susto, planta bandera. Y alista los pendientes. Y se queda sin explicarme si será para siempre, si seré colonia o república…

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