Venganza

¡Ojalá me llegaran ahora en ráfagas las palabras! Para escribirlo todo de golpe y quedarme vacía. Para deshacerme de ti en un solo borrón.

Y comenzar de nuevo

Otra historia

Sin personajes

Solo descripciones frívolas

En una hoja limpia.

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Resaca de amores

foto: Roberto Morejón Rodríguez

foto: Roberto Morejón Rodríguez

Mientras cae el agua, hay jornadas en las que me pregunto si el día me llueve o soy yo quien llueve sobre el día. Él, que fue mi amigo antes de convertirse en mi hombre, solía decirme que sobre La Habana solo llueve a cántaros cuando tengo el alma triste. Hace días que mi teléfono no suena: tal vez ya no se percata de que La Habana se cae a nubarrones, de que las calles están sembradas con sombrillas…

Ella, que sí nota cómo el cielo se deshace sobre nuestras cabezas, recuerda la tormenta perenne y me escribe:

Un poemilla de Antonio Cisneros para la resaca de amores 🙂 feliz día

1.

Con las últimas lluvias te largaste
y entonces yo creí
que para la casa mas aburrida del suburbio
no habrian primaveras ni otoños ni inviernos ni veranos.
Pero no.
Las estaciones se cumplieron
como estaban previstas en cualquier almanaque
Y la dueña de la casa y el cartero
no me volvieron a preguntar
por ti.

2.

Para olvidarme de ti y no mirarte
miro el viaje de las moscas por el aire
Gran Estilo
Gran Velocidad
Gran Altura.

3.

Para olvidarte me agarro al primer tren y salgo al campo
Imposible Y es que tu ausencia
tiene algo de Flora de Fauna de Pic Nic.

4.

No me aumentaron el sueldo por tu ausencia
sin embargo el frasco de Nescafé me dura el doble,
el triple las hojas de afeitar.

Cuatro Boleros Maroqueros. Antonio Cisneros

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Can´t you hear me

♫ I am calling you
Can’t you hear me
I am calling you ♪

Bagdad Cafe´s Soundtrack

Riel smokey

(Junto a la ventana, el camino se ve igual cada mañana. La rutina de poner el café sin más sonido que el recuerdo de reparar la máquina y un par de tostadas… no a lo francés, porque eso solo sabes hacerlo tú y ahora intento desintoxicarme de ti. Me siento a escuchar un blues en lo que el café se prepara y pongo mis ojos en el camino, que está vacío como todas las mañanas; y no hago caso del gato -también en la ventana- y me quito las pantuflas que me regalaste para los días fríos y desando el suelo descalza limpiándome los pies de ti. Hago café porque sé que no te gusta, que solo lo tomas con leche: este voy a tomármelo bien negro, bien amargo… estoy olvidándome de ti. Y también voy a romper la dieta y dejar de correr en las tardes. Voy a cortarme el pelo. Más. Voy a cortarme el pelo tan corto que no me reconocerías. Y las próximas cervezas, me las beberé a tu salud: a la mierda eso de que todo el mundo es un borracho en potencia. Sigue leyendo

División de bienes

Ángel pequeño

Quédate con todo:

los boletos de cine

los tazones iguales

las calcomanías de chicle

las medias disparejas

los arañazos de la Lulú

la taza rayada que me regalaste porque sí;

el zumbido de la TV

las fotografías de lagartos

las hojas de picuala en el patio

la falta de cobertura en el teléfono

el ruido de la consola vecina

la luz del baño encendida en la madrugada;

los envoltorios de chocolate

el miedo a los ciempiés

las sábanas dobles

el ventilador apagado

el crucifijo de antaño en los bordados de la cama…

No me devuelvas nada, por favor,

que ya no hay espacio en mi cuarto

donde guardar este vacío de ti.

 

Énfasis

 

 

Si ahora apagas esa luz, no sé cómo vamos a encontrarnos en esta penumbra ondulante e imprecisa. Si te acercas a ese interruptor y todo se vuelve oídos y manos y lenguas, tendremos que estar atentos para no confundir el roce, para dar con el poro correcto donde dejar descansar las ganas de sentirnos. Piénsalo bien. Haz matemáticas y dibuja una parábola que te lleve directo hasta mí, si quieres que en este laberinto de sombras tus deseos vayan sobre los míos sin que ella note siquiera que en esta habitación deberíamos ser dos, en lugar de tres.