El chico de los claveles

Preludio.

El chico de los claveles está a contraluz, dibujando su silueta a puro trazo de sol, en los últimos suspiros de un sol habanero que no volveremos a ver juntos en mucho tiempo. A esta cita llegamos sin flores, con ultimátum, con la mochila llena de preguntas y pocas expectativas… Encontramos, sin embargo, un sitio donde saldar deudas del alma, donde ofrecer los abrazos prometidos una y otra vez.

I.

– “Este es el sitio donde viene uno a pedir matrimonio”, dice.

¡Qué paradoja! Este es el sitio donde yo le pediría a alguien que se marcha, que me ame por un día.

II.

Todos los atardeceres tienes una pizca de melancolía y sabor a despedida. Incluso los atardeceres tardíos en los que el primer beso y el último empiezan a mezclarse.

III.

Pudimos elegir no irnos.  Pudimos quedarnos en el despliegue emocional de fuegos artificiales. Pudimos y debimos detener el tiempo, muchacho de los claveles; pero habíamos pactado “sin ayer y sin mañana”… y nos despedimos al caer la noche.

Epílogo.

A veces se existe solo por un rato. Y eso está bien.

 

Arte en la Rampa 2013

Cuba en todas partesFeria de la cultura cubanaInclinaciónHace calor en la RampaObama Give me FiveSonajeros
La palmaRepeticiónLa decisiónYo escojo, tú pagasVentiladorFreixas
Lectura en la feriaLucía, una película sobre CubaCoge tu rosita de maíz aquíChivirico rico con melaoAlfarería_DSC0056
Negro sobre blancoEdward, una marca de CubaVendedora de zapatosBanderasDetras de las campanasLa mariposa, mamá

Arte en la Rampa 2013, un álbum en Flickr.

Por estos días, La Habana se mueve a ritmo de arte y colores. Arte en la Rampa, es una Feria que se hace de manera anual y puedo asegurar con toda certeza, que es un espacio esperado por todos.
Desde serigrafías, álbumes discográficos, películas, libros, alfarería, bisutería, papier maché,,, pareciera que no hay nada que no se pueda encontrar aquí.
Te invito a una visita fotográfica y si te apetece, las puertas del Pabellón Cuba habanero están abiertas para ti.

Como nieve en el Caribe

Como el solo hecho de nombrar lo imposible. Llamarlo Bola no, decirle Nieve, sabiéndolo cálido e irrepetible.

De esos que nunca conociste, pero te los sabes de memoria de tanto buscarlos, escudriñarlos, perseguirlos, atarlos a tu reproductor de por vida. Y este hombre que me pide que me vaya de él, cuando yo no puedo hacer más que quedarme, quedarme hasta que pueda llevarme su alma. Sigue leyendo