Supongamos

Supongamos que no somos más, que el cielo no volverá a unirse con la tierra, que las estrellas no formarán palabras, que el sol marchitará arcoíris y que el flan se secará en el horno.

Supongamos que te marchas con la dignidad en alto y el corazón hecho cenizas, aunque no lo digas, porque en la madrugada te despierta el timbre de un reloj que no te suena para avisarte de nada, de que no es tu hora, de que tu trabajo no te espera.

Supongamos que te descubres con las venas abiertas de arriba a abajo, sin gota de sangre en las manos, sin insomnio previo, sin cansancio posterior y sin remedios a problemas irreales.

Supongamos que me fui, que no estaré más, y que eso supone un alivio tan grande, que no sabes cómo manejar las muchas horas sin mi que se avecinan.

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4 comentarios en “Supongamos

  1. Por el piso. Rota en pedacitos… así me dejó este post.

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