Llueve en Bora Bora

Para mi Peter Pan

Sobre la costa de Bora Bora se ha instalado una nube gris. Llueven malas rachas en las playas del niño pálido que la habita. Deberían llover sueños, deberían caerle chaparrones de ganas y cambios, pero Bora Bora es solo una isla, con un niño, un niño que se ha acostumbrado a ver llover sobre las rocas de su acantilado.

Las últimas cartas de la isla llegaron hace un año. Para aquel entonces ya llovía, pero en la noche aullaban bestias y algunos sonidos parecían voces. Por aquel entonces, cierto viento de esperanza planeaba soplar la nube. Había una niña -también sola en otra isla- que esperaba en lo alto de una montaña ver llegar un barco sin anclas.

Pero los vientos cambian de un día para otro. Entre Bora Bora y Gernesey continuaron las cartas, aunque el barco zarpó pronto y los niños volvieron a casa, a buscar otros vientos y otras nubes.

Peter, he visto experiencia donde tú solo quieres ver fracasos. He visto luz, donde tú no puedes ver otra cosa que sombras. Sigo oyendo voces donde a ti te espanta el silencio. Un niño puede ser lo que quiera ser, incluso si está solo en una isla. No importa si llueve, si ese niño eres tú.

 

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Un comentario en “Llueve en Bora Bora

  1. ¡Si existiera el poder de vivir tus historias!, las reales y las de ficción, aunque la realidad y la imaginación me dejen confundido, pero con el mismo sabor que me queda después de todo lo que escribes.

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