El tiempo que sobra

Para cuando el tiempo sobra y el alma está enferma de noches en falta y ensayos domésticos de ensaladas a dúo; para cuando alguien cree que la poesía es un charco vacío; para cuando se regala con esperanzas el libro preferido del estante; para cuando hay mensajes escritos en clave, que solo alguien en “Muy, muy lejano” será capaz de descifrar.

Bajo los astrosEliseo Diego*

Es así que la casa deshabitada, por la

tarde, suena de pronto como el cordaje

de un barco.

 

Vibran a solas los cristales vacíos, la

penumbra quisiera movernos,

 

y el animal pequeño, el de lustrosa piel en

los rincones, trémulo huye, como siempre,

a los altos distantes.

 

Es aquí donde decíamos: qué tiempo

maldito hace debajo de los álamos,

suerte que vino usted a tiempo, buenas

tardes, oh padre, qué mala noche, qué

buen día siempre.

 

Aquí, en el umbral que los nortes menudos

de las puertas asuelan de gris y leve

polvo,

 

alguno de nosotros, los de casa, debe

vestir los pesarosos, los oscuros

 

ropajes del sacrificio para decir: aquí

esperaba, y aquí cosía mamá sus

misteriosas telas blancas,

 

y aquí entró aquel día el tímido lagarto,

y aquí a mosca extraña que zumbaba, y

aquí la sombra y los cubiertos, y aquí

el fuego, y aquí el agua.

 

Porque llega una hora en que todas las

casas se despueblan de sus ruidos

mortales

 

y las vidrieras son frías como esos

invernaderos desolados, lisos ojos de

muerto, que nadie supo nunca donde

quedan,

 

es preciso que alguien, alguno de nosotros,

venga y diga: los cubiertos de casa, qué

se hicieron, alguien sin duda los ha

robado.

 

Grave silencio, sobre mi hombro descansas

como el peso conmovedor de una

muchacha sollozante.

 

Es así que ahora todo nos falta. Si alguien

nos ofreciera un poco de café nos

salvábamos

porque la casa deshabitada es adusta como

la justicia del fin

 

y el viento que pasea por los altos no es

sino el viento, las estancias no son más

que las estancias de la casa vacía

 

y es como si no hubiese venido nadie, como

si nadie mirase los recintos del hombre,

bajo los astros.

 

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3 comentarios en “El tiempo que sobra

  1. Me quedaría en tu universo
    para amar tus planetas, tus misterios;
    y habitaría en ti con todo lo que tengo:
    mis versos, mis besos, mi locura.
    Y poblaría de sonrisas esos fantasmas
    de casas deshabitadas.

  2. Preciosa fotografía y emocionante reflexión.
    Saludos.

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