Las palabras de otros

Ella y yo pasamos horas hablando de casi cualquier cosa. Lo mismo de la lluvia que no cayó ayer sobre el patio, de las muchas especies de libélulas, de las extrañas frases sacadas de animados que aparecen de pronto en una conversación seria. Si ella me dice “rata inmunda” yo le respondo con un cariñoso “perra miserable”. Somos así de afectivas, es puro cariño, lo juro.

Ella es transparente. El afecto viene por ahí, porque es solo ella, sin más artificios para ser otra cosa que no sea ella misma. Se impone, porque es capaz de fotografiar con su alma las cosas que empapan la mía. De ella he aprendido más de lo que imagina. Sobre todo a mirar el mundo de una manera “asquerosamente sensible”, tremendamente poética.

Ella me habla de mariposas en el estómago y me sobrecoge la inocencia con que entorna los ojos, cuando se le ponen chinitos de tanta ternura, de pensar que todavía se le da vuelta el mundo cuando el amor juguetea con sitiarla. ¡Yo no sé qué voy a hacer con esta niña! Le diría un montón de cosas. Le contaría todo: desde cómo vienen al mundo los sueños volando sobre mariposas, hasta cómo cae sobre la tierra el abrazo brillante de la luna llena. (Prometo contarle todo, menos que el amor es más que mariposas, ella no necesita saber eso y yo necesito olvidarlo).

Quiero decirle todo aquello que su amistad pura purita me inspira, aunque sea -como aprendí hace un tiempo- con las palabras de otros, con las frases con que otros han hablado durante siglos a las niñas curiosas de corazones despiertos. ¿Invertarme mis propias palabras? Podría, pero esta niña no necesita eso tampoco. Esta niña necesita otro corazón despierto. Y yo voy a desperezar al mío, para seguir compartiendo poemas y palabras de otros, para seguir fotografiando con el alma lo que empape el alma de la otra.

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11 comentarios en “Las palabras de otros

  1. Montones de gracias, te quiero!!! Un beso verde reverde 😉

  2. En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Gabriel García Marquez

  3. “(Prometo contarle todo, menos que el amor es más que mariposas, ella no necesita saber eso y yo necesito olvidarlo).” No está nada mal eso. Buena singladura, querida.

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