Fragilidad del recuerdo

Fragilidad del recuerdo...

Fragilidad del recuerdo…

Supongo que al menos lo quise. Quizá fue de estos amores pasajeros, no lo recuerdo. Tal vez nos encontramos solo dos o tres veces al fondo de un callejón sin salida o nos sentamos en el malecón un rato a contarnos mentiras piadosas.

Puede ser que un día de esos, él creyera que -como a toda mujer- me gustaban las flores y me regalara una. Quién sabe si fue así como llegó esta rosa marchita a las páginas de mi agenda, cuando yo no me atreví a decirle que como los pingüinos, prefería las piedras. La verdad es que no lo recuerdo. Por eso, sin importar quien haya sido el remitente de esta flor, estoy intentando pensar que de alguna manera lo quise.

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3 comentarios en “Fragilidad del recuerdo

  1. Rosas, piedras, besos. Puede que se marchiten con el tiempo, podemos, incluso, olvidar su procedencia. Lo que nunca nos abandona es el dulce sabor del amor recibido.

  2. como canta Lu Casal: “tú juegas a quererme, yo juego a que te creas que te quiero”

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