Comidas de domingo

A ciencia cierta, apenas recuerdo si comíamos todos juntos los domingos. Imagino que sí, que compartiéramos la mesa el único día de la semana en el que mi papá no pasaba por delante del televisor con su bicicleta a la hora de los muñes y mi mamá no gritaba desde la cocina: “Rosana báñate para que comas”.

Digo “lo imagino”, porque es una tradición familiar de campo, esa de sentarse todos a la mesa, como la familia que se es, a compartir problemas y alegrías, a plantear proyectos de conjunto, a hacer sobremesa con el batido de mango, la mermelada o los casquitos de guayaba del postre. Lo imagino, porque tristemente casi no puedo recordar a mi papá sirviéndonos el arroz o la ensalada, mientras nos cuenta las “barbaridades” que hace la gente por ahí o a mi mamá velando que no me ensucie la ropa.

Desde que nos mudamos, la vida tomó velocidades diferentes. Se acabaron las comidas familiares en elcomedor de la casa. Abandonamos la sana costumbre de sentarnos a tomar el fresco de la noche, una vez terminadas las labores del hogar. Dejamos de contarnos los proyectos o comenzamos a hacerlo de manera más aislada, apurados siempre, con el Cronos susurrándonos al oído.

Hay días en los que no somos más que extraños caminando por la casa que habitamos. Las paredes que adornamos, los suelos que recorremos… Ahora somos una familia de ciudad, una ciudad cosmopolita que no entiende de costumbres de familias de campo.

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8 comentarios en “Comidas de domingo

  1. La verdad, amiga, que no tengo esos sufrimientos; soy demasiado citadino en ese sentido, pero entiendo tu nostalgia. Un beso, R

    • Yo también me creía ajena a esas nostalgias. Hasta que un día me descubrí envidiando las sonrisas familiares en las fotos de domingo. Solo en ese momento me di cuenta de que sí me afectaba y que esos “rezagos” de familia de campo me estaban haciendo falta. Gracias por pasar, Rafa y gracias por el beso. 😀

  2. Se te lee triste y melancólica Ro… Aunque siempre se te lee bien, por lo lindo que escribes.

  3. me encantan las ciudades pese a que crecí en el campo…

    puedes contarnos tus proyectos, tus historias del día, porque eso somos en este mundo del blog: una familia que parece distante y que sin embargo casi siempre esta pendiente, puedes contarnos sin preocuparte por recordar si nos contaste algo o no, puedes contarnos aunque la gran ciudad te atrape a diario

  4. Bonito post, pero es triste que eso les sucediera… en mi casa cuando pequeña también lo hacíamos, a veces alcanzaba el tiempo incluso para hacerlo algunos días de semana 🙂 Han pasado los años y todavía sigue siendo así… Ahora que tengo mi propia familia (aunque todavía somos solo dos 🙂 y vivimos en esta ciudad tormentosa ) intentamos disfrutar de vez en cuando de esas pequeñas cosas que hacen tanto bien a nuestros días…

    • Esas pequeñas cosas siempre son importantes, son las que dan sustento a los lazos que unen las familias. Creo que deberíamos buscar ese tiempo que no tenemos, lo necesitamos. Un beso grande, tintinera. 😉

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