Ella entre todos

Ella, entre todos, tiene un lugar especial, a pesar del tiempo que ya no nos dedicamos por culpa del trabajo y la rutina.

Hay quien supone que tiene el corazón a prueba de balas y, quizá porque no lo tiene, es que lleva tantos años cuidándolo celosamente de las inclemencias cotidianas. Oscuros y amurallados laberintos cubren la entrada de ese sitio reservado solo a los buenos amigos, a los que ella logra hacer un huequito en la pereza de los días de descanso.

Quererla no es nada fácil, la verdad, de la misma manera en que quererme a mí, supone una categoría especial donde, con el paso del tiempo, te acostumbras a los “te llamo en un rato” que no ocurren nunca. Y no la llamo con más frecuencia no porque no necesite hablarle -la mitad del tiempo tengo ganas desesperadas de atormentarla-, sino porque hablarnos supone pasar horas al teléfono, mientras una tribu de personas nos exige desocupar la línea.

Con Lili no hay “hilos de Ariadna”. Te toca, porque sí, aprenderte de memoria los caminos una vez logras entrar al laberinto. Creo que ese es el sacrificio que exige como única prueba de amor.

Después de 5 años, hay quien todavía no entiende dónde está el equilibrio de nuestra amistad. Para mí, ella es solo Lili. Para ella, que la mayoría de las veces se toma demasiado en serio el papel de madre sustituta, yo soy solo Rosy.

Es muy cierto que somos bien diferentes. Si fuésemos a describirlo en términos astrológicos (como a ella le gusta) diríamos que como buena Libra ella es “el equilibrio y la armonía”, justo lo necesario para combatir los impulsos de una perfecta Virgo de “cualidad mutable”.

Y tengo que confesar que la extraño, que si no había sido protagonista antes de alguno de mis posts es porque no sabía si escribirle ese TE EXTRAÑO con letras mayúsculas o subrayado en rojo.

Extraño su capacidad de asombro, su complicidad -tal vez para complacerme- cuando me dice: “No entiendo cómo haces para que tu vida cambie tanto en una semana”, mientras yo siento que el tiempo pasa y sigo en el mismo sitio.

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3 comentarios en “Ella entre todos

  1. quien dijo que querer es algo fácil, quien dijo que extrañar no es parte de una complicidad entendida solo entre los que se quieren

  2. Pingback: Yo Me Mi… pero Contigo | Que alguien me detenga!

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