Cristo sea para esta Habana

Cristo de La Habana. Escultura de la artista cubana Jilma Madera A diferencia de sus homólogos en Brasil, Angola y Portugal, este cristo no tiene los brazos extendidos a modo de recibimiento, sino que la mano queda sobre el corazón, pues allí permanecen todos lo que pisan esta tierra de cubanos

Cristo de La Habana. Escultura de la artista cubana Jilma Madera
A diferencia de sus homólogos en Brasil, Angola y Portugal, este cristo no tiene los brazos extendidos a modo de recibimiento, sino que la mano queda sobre el corazón, pues allí permanecen todos lo que pisan esta tierra de cubanos

Lo esperé por muchos meses, a pesar de que mis amigos me decían que podía pasar por allí a deleitarme con la bahía. Pero yo quería esperar, no fuera a ser que me lo encontrara desaliñado y triste. ¡Y eso nunca! Mejor con su mirada apacible y la mano en el corazón, salvaguardando como siempre el malecón habanero.

Este domigo finalmente me fui a verlo. Nos debíamos mucho tiempo, desde aquella vez que subí hasta allá solo para dejarme robar un beso, un beso del que él fue el único testigo.

Hay quien dice que mi afición por las alturas es crónica y que un día terminaré por hacerme daño, pero es que cuando llego hasta allá, después de haber recorrido la escalada que antecede su pináculo, me da por pensar en Galeano -que sigue siendo mi escribidor favorito- y en sus teologías y en los besos robados y en las alturas y en las buenas fotos que se toman desde allí y en los atardeceres y en lo pequeñitas que se ven las cosas y en fin… el mar.

“…Ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso: si merezco ser asado a la parrilla, a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvaré del purgatorio, que estará lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hará justicia…”

Eduardo Galeano. Teología I. El libro de los abrazos

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12 comentarios en “Cristo sea para esta Habana

  1. certero Galeano y es un vista como para sentarse a reflexionar, me ha pasado…

  2. En mis veces de habanero, soy de los amigos de Ale Ulloa, el cristo era para mi algo maravilloso, no soy creyente, pero siempre pensaba en ese hombre bueno, siguiendo los pasos de todos los cubanos, siempre lo comparé con Martí, tal vez entre ambos cuidan a nuestra Cuba hermosa, me alegra mucho que ya esté totalmente remozado, gracias.

    • Gracias a ti, Javier. De haber sabido todo lo que te evoca este Cristo cubano, habría puesto toooodas la fotos que le hice, ¡porque no creerás que fui hasta allá arriba y solo le tomé esta foto! jeje

  3. Esta estatua yo veia desde mi tierra natal de Regla. Saludos!

  4. Cuenta la leyénda que. Marta Fernández se lo hizo erigir en agradecimiento al “milagro” que significó que su marido salvara la vida aquél Marzo del 57.
    Ella,primera dama,su marido,Fulgencio Batista.

  5. Y ya no en plan de leyénda y mucho más de realidád,fui uno de aquellos jovenes soldados que un dia se asomaron a la guerra de Angola y me tocó justo “hospedarme” en la ciudad que alberga al Cristo,Lubango,provincia de Huila,corria el año de 1983.

  6. desde las alturas lo único que se puede hacer es seguir volando, uno nunca se cae cuando esta en ella, créeme

  7. Pingback: Yo Me Mi… pero Contigo | De picnic con Monterroso (+fotos)

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