Mafaldeando: cinco reflexiones (y un plus)

Las noches de reunión familiar nos las pasamos hablando de mi niñez. Yo poco recuerdo, realmente, pero me da gracia escuchar las historias de esa niña ocurrente y despierta que quiso ser cirujana, pediatra, bailarina, cantante, paleontóloga, arqueóloga, veterinaria…uf!

Digamos que alguna vez fui la Mafalda de mi familia y ahora, cuando leo los libros de Quino, no puedo hacer más que tratar de imaginar, entre los niños que me rodean, nuevos Mafalditas, Susanitas o Manolitos, que me provocan todas estas reflexiones.

1. Ser humano

Pocas veces nos preguntamos qué nos hace especiales o diferentes de otros seres, asumiendo por demás que se nos ha dado un gran don: el de pensar; don que en ocasiones se convierte en desventaja.

Humanos

2. Salario

De niños, el salario y el dinero son dos palabras grandes, que recobran importancia de vez en cuando, solo cuando mami o papi nos recuerdan que no alcanzan para comprar el juguete que queremos. Deberíamos continuar siendo niños.

Salario

3.Tiempos modernos

Cuando comencé el taller de periodismo para niños pensé en hacerlo a modo de cuento infantil. El primer día todo funcionó bien, pero la segunda vez, los niños me miraron con rostro de “¿Y esta de dónde salió?”

Una semana después, pretendí leerles un cuento para practicar la dicción y la primera pregunta fue: ¿Es un cuento para niños chiquitos? Moraleja: los niños crecen más rápido en la cabeza que en las extremidades. No se confíen.

tiempos modernos

4. Madre por un día

No comprendí, hasta ser “adulta”, que ser madre es el oficio más difícil del mundo, incluso más difícil que ser árbitro de fútbol. Lo supe cuando me tocó de manera ocasional, la crianza de mi sobrino mayor.

Así que si me ponen a elegir entre arbitrar un partido y criar a un niño, me quedo con lo primero: los árbitros no hacen horas extras.

horas extra

5. La vida

Antes de mudarme y convertirme en víctima de la urbanidad, pasaba mis tardes de la escuela a la casa y de la casa, al juego con los amigos. A la mudanza sobrevino un nuevo entorno y, a la par, la imposición de madurar y hacerse grande.

Los amigos de aquella infancia alborotosa quedaron atrás y llegaron nuevos amigos, mas centrados en el presente y en el porvenir, con los que comparto hoy -de vez en vez- alguna llamada telefónica.

la vida

EL PLUS

Mafalda y las armas nucleares

Si tú también fuiste una Mafalda -o un mafaldito 😉 –  atrévete a comentar.

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