Esa brecha que el pasado deja al futuro…

“Algunas cosas del pasado desaparecieron, pero otras abren una brecha al futuro”
Benedetti
La vida por llegar

La vida por llegar

Los amigos, los buenos amigos, llegan porque sí. Sin mandarlos a buscar, sin pedir frases a la medida o comportamientos atinados. Esos buenos amigos que se tropiezan contigo en la calle y terminan por contarte su historia; o los que fueron amigos de otros amigos y luego se quedaron junto a ti.

Pues así tengo yo una amiga. Una muchacha menuda, de frases sensibles y corazón en verde.

Nos conocimos un día al azar, mientras nuestros novios se reencontraban después de más de 8 años sin verse. Pero extrañamente, todo parecía indicar que nosotras teníamos más cosas para contarnos que ellos.

Esta muchacha de pasos silenciosos y alma guerrera me cautivó sin proponérselo: me enseñó cómo se ama a alguien que no conoces; cómo se sostienen los altares a la dignidad, incluso cuando eso implique vivir al margen de la bonanza económica de tu familia; me demostró cómo se renuncia a todo en busca de un imposible.

Me liberó del tabú de ver la cocina como esclavizante, para devolverme una nueva visión de ese espacio en el que la cotidianidad nos hace magas a las mujeres. Esta muchacha de espina de acero y manos de muñeca fue quien me devolvió la fe con la que se viven los sueños imposibles de cumplir.

Pero esta mujer de cara aniñada, hace poco perdió a su padre, después de una truculenta historia digna de película de ficción. Una historia que conocí a medias y entre sombras, pero que imagino difícil, donde cayeron ídolos y estrados . Y no quiero conocer detalles, porque lo interesante de esta narración no es la muerte.

Resulta que mi amiga, de vientre como semilla y espíritu de fuego, también supo por esos días de su embarazo… y a la clásica historia de la muerte desoladora, un final en el que la vida se roba el escenario.

Y esta muchacha que llegó al azar, esta mujercita que no pedí conocer, es tan dadivosa que va a regalarme otro pedazo de ella, que crecerá rodeado de verde, de sensibilidad, de fuego. Un trocito de vida que nacerá de un vientre de semilla y será abrazado con manos de muñeca, arrullado entre pasos silenciosos y protegido por una espina de acero.

Para esta niña (o niño) que nacerá, solo deseo que aprenda de mi amiga, a amar a los que no conoce; que abandone caminos en busca de veredas olvidadas; que se arriesgue a estudiar lo que le gusta, aunque descubra en el camino que con eso no se hará millonaria; que plante un árbol, que quiera con locura, que discuta su fe, que plante los pies en tierra firme y deje volar el alma.

Pero todo eso para más adelante. Ahora mismo, tú, pequeñita, ocúpate en nacer.

Una vida por llegar

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2 comentarios en “Esa brecha que el pasado deja al futuro…

  1. de lo más lindo q te he leído… más allá de las palabras, desde la sensibilidad… hermoso

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