Oblivion (+fotos)

Los colores son para ti…

Para el olvido, los angloparlantes tienen esta palabra divina sin traducción exacta posible. Oblivion no es desmemoria, es más bien no existencia, no conciencia, lo que no está “después de”; como las estatuas del parque que, pasado un tiempo solo recuerdan los pájaros o como la caída del sol en algún lugar común, que vienen a (re)descubrirnos los turistas.

Los colores del atardecer

Cerrado por fútbol

FUTBOL

Lo tenía anunciado: En junio cierro.  Así que me van a perdonar otra vez que deje a este pequeño monstruo mal alimentado.

La pausa será solo hasta julio, después de haber sufrido cómo mi Italia se marcha del Mundial de Fútbol; luego de disfrutar cómo los pequeños se crecen y dan sorpresas tremendas; después de perder la garganta a puro grito pidiéndole al equipo en el terreno todo lo contrario a lo que el DT grita desde afuera. Gritándoles que desborden, que recuperen, que baloneen: “¡Pasa, mijo!” “¡Cambia de banda!” “Arbitro, ¿qué partido tú estás viendo?”… con la tensión de que Alemania y Argentina vuelvan a encontrarse en semifinales y otra vez corra la sangre.

Es más, tal vez no me voy nada. A lo mejor de entretiempo en entretiempo, llego por aquí y dejo algunas fotos de cómo se viven los 8vos, los 4tos, la semifinal en Cuba.

Es muy pronto y no se puede apostar mucho sin miedo a perder, pero creo que este Mundial quiere caer en los pies de Holanda. Veamos si esta vez no se les ablanda el corazón y el 13 de julio alzan la tan buscada Copa.

(Ahora viene la parte en la que uds me acribillan y ofrecen sus ganadores: la apuesta está abierta ;) )

Lluvia (poema y fotos)

Para Lady, She, Xenia, Hugo y Javi

Hay días en los que el corazón también llueve… y eso está bien.

Lluvia

Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo
pero no al mundo
ni a una mujer
ni al alma
es decir
a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy
que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo
y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo
que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado

Juan Gelman

Llueve en Bora Bora

Para mi Peter Pan

Sobre la costa de Bora Bora se ha instalado una nube gris. Llueven malas rachas en las playas del niño pálido que la habita. Deberían llover sueños, deberían caerle chaparrones de ganas y cambios, pero Bora Bora es solo una isla, con un niño, un niño que se ha acostumbrado a ver llover sobre las rocas de su acantilado.

Las últimas cartas de la isla llegaron hace un año. Para aquel entonces ya llovía, pero en la noche aullaban bestias y algunos sonidos parecían voces. Por aquel entonces, cierto viento de esperanza planeaba soplar la nube. Había una niña -también sola en otra isla- que esperaba en lo alto de una montaña ver llegar un barco sin anclas.

Pero los vientos cambian de un día para otro. Entre Bora Bora y Gernesey continuaron las cartas, aunque el barco zarpó pronto y los niños volvieron a casa, a buscar otros vientos y otras nubes.

Peter, he visto experiencia donde tú solo quieres ver fracasos. He visto luz, donde tú no puedes ver otra cosa que sombras. Sigo oyendo voces donde a ti te espanta el silencio. Un niño puede ser lo que quiera ser, incluso si está solo en una isla. No importa si llueve, si ese niño eres tú.

 

El tiempo que sobra

Para cuando el tiempo sobra y el alma está enferma de noches en falta y ensayos domésticos de ensaladas a dúo; para cuando alguien cree que la poesía es un charco vacío; para cuando se regala con esperanzas el libro preferido del estante; para cuando hay mensajes escritos en clave, que solo alguien en “Muy, muy lejano” será capaz de descifrar.

Bajo los astrosEliseo Diego*

Es así que la casa deshabitada, por la

tarde, suena de pronto como el cordaje

de un barco.

 

Vibran a solas los cristales vacíos, la

penumbra quisiera movernos,

 

y el animal pequeño, el de lustrosa piel en

los rincones, trémulo huye, como siempre,

a los altos distantes. Sigue leyendo

Tengo un hombre y no

Tengo un hombre aferrado a los ojos. Tengo su lengua, su pelo, sus brazos; su cintura agarrada a los ojos, sus manos. Me trepa por los ojos en busca del cerebro, una vez que el corazón ya no le interesa. Este hombre de grandes proporciones me nubla el resto de cosas: pierdo a cada instante el sentido real de las vueltas que da el mundo.

Una danza de otros hombres llenan mis horizontes de letras, mas no existe aquí otro horizonte que las letras de este hombre llenando mis ojos, pintando con esas manazas enormes en las que cabe el universo, mariposas, esperanzas.