Bienvenidos al futbito de barrio

Al principio me pareció que asistía a la cobertura del tardío Mundial del barrio y creí que hacía fotos de deporte, pero luego alguien me hizo caer en la cuenta de que no. No eran fotos de deporte, no solo por obvias fallas de reglas, sino porque la historia estaba en otra parte.

Por esta época en mi barrio se juega fútbol, como una vez se jugó voleibol, cuando eran los reyes de ese deporte nuestros gloriosos morenos y morenas. Con el mismo ímpetu con el que se jugó pelota cuando la Serie Nacional estuvo en su punto o el equipo Cuba andaba recolectando triunfos por el mundo, ahora lo que se hace es darle duro al balón.

Descalzos, con los zapatos de la escuela o los destinados solamente al deporte, pies de todos tamaños y colores hacen rodar la pelota, imitación al menos en espíritu y rendimiento, de la reciente brazuca. A toda hora, mientras las vacaciones duren. Al caer la tarde cuando se retomen las faenas escolares. ¿Quién puede dudar que sobre el terreno se encuentren las más relevantes figuras del balompié mundial, si a ratos alguien narra que Cristiano ha pasado la esférica a Van Persie, y Robben ha corrido hasta el área para pasarla a Müller, quien ha hecho el disparo que detuvo Navas?

Perdónenme si antes creí traerles fotos de deporte, enmendado queda el error: bienvenidos a mi barrio.

Sincronicidad de Jung (+fotos)

Causalidad No.1

Yo estaba allí cuando Armstrong nació, escuchando parirle en medio de los acordes, como una visión del pasado. Ciento trece años después, pero allí. Sin saber que no era casual la elección de What a wonderful world como tema de apertura para una noche diferente.

Un 4 de agosto, a pocos días de nacer yo también, y pretendiendo mirar al cielo. H está tumbado a mi lado, posando para mi lente y reconstruyendo los destrozos del último fuego. No le gusta el jazz, no le gusta que mientras suena como pretexto, yo le obligue a reinventarse y a mirarse de la garganta hacia dentro; pero se deja llevar por la síncopa de Los músicos de jazz, aunque tampoco le gusta Pimienta, aunque mi mundo lo aterra. Yo creo que ahora él también está viendo nacer a Armstrong y ha decidido dejarle ser. Entre nosotros, ha decidido dejarle sonar.

«Los músicos de jazz no pertenecen a la misma especie
que el resto de los hombres. Son solo sombras,
siluetas de colores sin nombres ni familia.»
H a dos tonos

 

Causalidada No.2

Se quebró. Se agotó de rodar por los suelos, de ser estrujado entre papeles y estuches. Se cansó de transportar ideología, ocio, sueños, experimentos torpes con luz, mi HDD.

Ella parece intuirlo, ¿acaso imagina que ando con los ánimos bajos? ¿Es posible que haya presentido el abandono de mi HDD, la orfandad de información, la desolación de ceros y unos? Sería jugar demasiado con la metafísica, tensar de más las cuerdas de la teoría. Pero deja qué pensar…

Si va cayendo la noche, a ella le da por fotografiar mi atardecer y mis colores, los que veo desde la azotea donde pienso cómo hacer fotos-respuesta, fotos-regalo. Si nos llueve, como anoche, o antes de anoche, o el día aquel en que lo vio, pero andaba sin cámaras; entonces entonces nos leemos a Pimienta y hacemos instantáneas de arcoíris, de pájaros, para que se nos vaya lo gris, para sorprendernos con la causalidad.

«(…) Y grandes fotos. Inmensas fotos
de otros músicos de jazz, llorosos.
Fotos desenfocadas y húmedas,
cargadas de electricidad estática.»

Oblivion (+fotos)

Los colores son para ti…

Para el olvido, los angloparlantes tienen esta palabra divina sin traducción exacta posible. Oblivion no es desmemoria, es más bien no existencia, no conciencia, lo que no está “después de”; como las estatuas del parque que, pasado un tiempo solo recuerdan los pájaros o como la caída del sol en algún lugar común, que vienen a (re)descubrirnos los turistas.

Los colores del atardecer

Cerrado por fútbol

FUTBOL

Lo tenía anunciado: En junio cierro.  Así que me van a perdonar otra vez que deje a este pequeño monstruo mal alimentado.

La pausa será solo hasta julio, después de haber sufrido cómo mi Italia se marcha del Mundial de Fútbol; luego de disfrutar cómo los pequeños se crecen y dan sorpresas tremendas; después de perder la garganta a puro grito pidiéndole al equipo en el terreno todo lo contrario a lo que el DT grita desde afuera. Gritándoles que desborden, que recuperen, que baloneen: “¡Pasa, mijo!” “¡Cambia de banda!” “Arbitro, ¿qué partido tú estás viendo?”… con la tensión de que Alemania y Argentina vuelvan a encontrarse en semifinales y otra vez corra la sangre.

Es más, tal vez no me voy nada. A lo mejor de entretiempo en entretiempo, llego por aquí y dejo algunas fotos de cómo se viven los 8vos, los 4tos, la semifinal en Cuba.

Es muy pronto y no se puede apostar mucho sin miedo a perder, pero creo que este Mundial quiere caer en los pies de Holanda. Veamos si esta vez no se les ablanda el corazón y el 13 de julio alzan la tan buscada Copa.

(Ahora viene la parte en la que uds me acribillan y ofrecen sus ganadores: la apuesta está abierta ;) )